¿Cómo habla Yi Jing de la imagen corporal?



Un hexagrama representa por su estructura la concreción, en un momento dado, de la dinámica interna del ser.

Esta dinámica se traduce simbólicamente en líneas firmes y líneas flexibles. Estas líneas se suceden de abajo a arriba. Establecen relaciones entre ellas según su naturaleza y posición. Estas representaciones que alternan lo flexible y lo firme se convirtieron con los siglos en el simbolismo de trazos Yin y de trazos Yang.

La figura del hexagrama, mediante el Yin/Yang que contiene y por sus posibilidades de transformaciones, describe comportamientos y los estados psíquicos internos.

Cada hexagrama es una representación simbólica en términos de Yin y Yang de un estado particular por el que atraviesa el ser humano.

¿Cómo habla Yi Jing de la imagen corporal?

¿Qué información podemos extraer para informar sobre el estado del paciente en el momento de la acupuntura?

¿Qué indicaciones podemos deducir del cambio que se produce en el paciente tras la sesión de acupuntura?


Sabemos que el Yi Jing es un libro que presenta sesenta y cuatro claves para abrir todas las puertas de la Manifestación.

La Manifestación es la realidad en sus diversos aspectos. La realidad natural que funciona según su orden implícito, la realidad social respondiendo a las aspiraciones del pueblo y a las órdenes del soberano, la realidad individual que se manifiesta a través del juego de los soplos que hacen eco a este soplo más amplio que abarca todas las realidades, el soplo del Cielo/Tierra.

El Yi presenta sesenta y cuatro articulaciones, sesenta y cuatro lugares del tiempo para describir el conjunto de los procesos de cambio y transformaciones de todo lo que está debajo del cielo, de todo lo que llena el espacio entre el cielo y la tierra. En esta avalancha de situaciones ejemplares descritas por estos sesenta y cuatro figuras, que se transforman unas en otras y encadenan todas las posibilidades, es muy curioso que sólo haya dos, y sólo dos, que usan al hombre y su cuerpo como símbolo.

En efecto, este mismo Yi en sus comentarios, los «Diez Alas», desarrolla según diferentes enfoques lo que es fundamental en la conducta, el comportamiento, el modo de ser del hombre. Cómo el hombre puede estar en armonía con Cielo/Tierra, cómo puede más fácilmente, más naturalmente, colarse en la realidad haciendo el menor número de olas posible.

Este hombre, sin embargo, sólo está presente dos veces como símbolo en las 64 situaciones descritas.


Sabemos que el hombre es junto con el cielo y la tierra, uno de los tres actores principales de la obra que se juega permanentemente y que crea la realidad.

Los San Cai, 三 才, las tres entidades que actúan en el universo, que son el Cielo, la

Tierra y el Hombre, Tian di ren, 天 地 人.


Estas tres fuerzas que interactúan permanentemente y que, a través de esta interacción mutua animan toda la Manifestación, son a la vez la base y los instrumentos que usa el Dao, que usa la Vía para trazar su camino, cuya realidad es la huella.


Esto se especifica en el capítulo 25 del Dao De Jing, en el último párrafo:


El Hombre toma como modelo la Tierra 人法地

La Tierra toma como modelo el Cielo 地法天

El Cielo toma como modelo la Vía 天法道

La Vía se modela sobre lo natural 道法自然

Hay alrededor de dieciocho animales que se utilizan como soporte simbólico en el texto de los sesenta y cuatro hexagramas. Hay dragones, caballos, bueyes, un ciervo, un tigre, una cabra, tortugas, pájaros, un ganso salvaje, etc., y el hombre sólo está presente dos veces, en los hexagramas: 31º Xian 咸. y el 52º Gen (más precisamente Gen Qi Bei) 艮其背.

En estos dos hexagramas, el hombre está presente en el texto en casi todos los rasgos, y es su cuerpo anatómico que se utiliza .


Extracto de: Le silence de l'aiguille de Michel Vinogradoff- Edit. Medecines D'Asie - Savoirs&Pratiques.

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