La Aguja: el Quinto Elemento

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El silencio y la relación entre el terapeuta y el paciente


En estos momentos de silencio....


Para los que llevamos muchos años trabajando con pacientes, sabemos que la relación que se crea con él en el momento de la consulta, es muy particular.

Además del diagnóstico, del cual no voy a hablar ahora, existe la etapa del tratamiento, única y particular para cada paciente y la expresión del terapeuta, de su formación, de su evolución tanto profesional, como espiritual.


"El médico que necesita para el diagnóstico realizar las cuatro etapas (inspección, escucha, interrogatorio y palpación), será llamado Qiao". Un médico hábil. El carácter Qiao significa igualmente: un sólo punto, en el momento oportuno.


"El buen médico es aquel que vemos justo antes de sanar"


Los acupuntores utilizamos un mediador, la aguja.


El paciente que está preparado para sanar, aquel que está en un estado de conciencia adecuado y que desea cambiar, acude en el momento adecuado.


Está preparado para el cambio que el tratamiento va a causar en él. El es el actor de los cambios que van a sucederse en su ser tras el tratamiento acupuntural.


La simbología del Yi Jing nos servirá de guía para entender los cambios que surgirán en el paciente tras la acupuntura.


La relación terapéutica se inscribe en un marco particular. Este marco o cuadro en el pensamiento chino es una referencia al número cuatro. Cuatro direcciones del espacio terrestre y cuatro estaciones del tiempo celeste aquí en la tierra.


En el Yi Jing esto se describe mediante el término Si Xiang 四象 , los cuatro aspectos.


En el Yi Jing se dice:

  • En el Cielo se realizan los aspectos (xiang) 在天成象

  • Sobre la Tierra se realizan las formas (xing) 在地成形



En el plano genealógico, estos cuatro aspectos, materializados en cuatro límites, provienen de los dos complementarios, el Yin y el Yang.

La representación gráfica de los cuatro Xiang, simbolizando los cuatro estados posibles del Yin y del Yang.


Dispuestos en las cuatro direcciones:



El Tai Yang, la plenitud máxima del yang, en el sur; el Tai yin, plenitud máxima de yin en el norte; el saho yang, comienzo del yang, al este; shao yin, comienzo del yin al oeste.


En la antigua China, el soberano se sentaba dando la espalda al norte y mirando al sur. Por lo tanto, el sur está dibujado en lo alto, el norte abajo, el este a la izquierda y el oeste a la derecha.


En la relación terapéutica, cuando viene el momento del tratamiento, de la implantación de la o las agujas, el terapeuta está de pies junto al paciente.


El terapeuta de pies, simboliza el eje vertical Cielo - Tierra.

El paciente acostado, representa el eje horizontal.


Es en el cruce de estos dos ejes, en el centro, que toma lugar el tiempo del tratamiento. La aguja se sitúa en el cruce de dos ejes, vertical y horizontal.


¿Como saber según el Yi Jing, lo que ocurre en este lugar particular, cruce de estos dos ejes?

Un hexagrama es un conjunto de tres xiang. Las seis líneas, constituyen la figura de un hexagrama, se pueden descomponer en tres partes:


  • los dos trazos inferiores son llamados: trazos de la Tierra;

  • los dos trazos superiores: trazos del Cielo;

  • los dos trazos medios son: trazos del Hombre.

Esto representa simbólicamente al hombre entre el Cielo y la Tierra. Este conjunto Cielo/Tierra/Hombre, en este orden, es conocido por san cai 三才, los tres tesoros, las tres cualidades que actúan en el universo.


De esta forma, los hexagramas se representan de esta forma, independientemente de la naturaleza Yin o Yang de sus trazos:



En el ámbito de la relación terapéutica, simbolizada por los cuatro xiang, podemos representar según una visión dinámica aquello que se desarrolla en cada uno de los cuatro orientes o direcciones.


Debemos primero triplicar los xiang, obteniendo:



Tenemos en el Sur, el hexagrama 1º del Yi Jing, Qian, en el Norte tenemos el 2º, Kun.

Al Este tenemos el hexagrama 63º del Yi Jing, el penúltimo Ji Ji y al Oeste el hexagrama 64º, el último Wei Ji.


  • El terapeuta, de pie entre el Cielo y la Tierra, simbolizado por el eje Sur-Norte y los Xiang correspondientes, está aquí representado por los hexagramas Qian y Kun y el eje que los une.


  • El paciente acostado entre el Cielo y la Tierra, simboliza el eje Este-Oeste y los xiang correspondientes Ji Ji por el este y Wei Ji por el oeste.


Qian es cualitativo, engloba todas las posibilidades posibles y las deja surgir espontáneamente. Aquello que tomará forma y será hecho por Kun.


Qian es la expresión del Cielo.

Kun es la manifestación de la Tierra.


Kun es la realización de cosas y de los seres. Da forma a aquello que Qian ha impulsado.

La vía de Kun es de seguir el flujo natural,

Acepta al Cielo y actúa en el tiempo.

Kun no duda respecto a lo que debe realizar.


El Terapeuta se comporta como está escrito, con otras palabras, en el Su Wen, cap. 54,


Cuando estés punturando, actúa como si estuvieras mirando al fondo del abismo: con cuidado de no caer.

Que tu mano sea como sostener a un tigre: la firmeza no falta.

Que nada turbe a vuestros espíritus; con un deseo de paz, observe a vuestro paciente, sin desviar su mirada a la izquierda o a la derecha.

Que tu movimiento cuando clavas la aguja no se desvíe; tu rectitud encuentra la solución.


El Paciente, ese lugar de sanación propiciada por el terapeuta, está acostado en el momento del tratamiento y representa el eje este-oeste.


La Quintaesencia del Agua es el Zhi 夫水之精為志,

La Quintaesencia del Fuego es el Shen. 火之精為神



El Agua y el Fuego son las dos formas en las que el Cielo y la Tierra se manifiestan y actúan entre el Cielo/Tierra. El resultado de la combinación de estas dos energías manifestadas se encuentran en los dos últimos trigramas Ji Ji y Wei Ji, representando al paciente acostado en un eje horizontal.


De esta forma en el paciente van a interactuar las dos fuerzas del Cielo y de la Tierra, el Agua y el Fuego. El paciente, situado entre el Cielo y la Tierra, va a ser el teatro de un intercambio entre Cielo/Tierra, que van a crear un diálogo en este nivel. Un diálogo particular, en el que la aguja es la batuta del director de orquesta, un diálogo se produce bajo la forma de una Oda.


Una oda a la vida, una oda a lo natural, a lo espontáneo.


El paciente que viene a consulta, porque algo en él está bloqueado, ha perdido por una razón u otra, la unión entre Cielo/Tierra. Este diálogo se ha interrumpido o bien, más exactamente, no puede percibirlo. El tratamiento del acupuntor va a restablecer esta unión, relanzando este diálogo. Permitiendo al paciente resentir de nuevo la unión Cielo/Tierra/Hombre, el tratamiento lo va a poner de nuevo en este lugar, en ese lugar donde se dan los cambios y las transformaciones. Retomará su camino, a menudo ni siquiera se acordará de lo que le había producido ese bloqueo. El paciente no volverá hacia atrás, se encontrará en un nuevo estado, encontrará un nuevo orden interno en adecuación con el Cielo/Tierra. A partir del desorden relativo que traía, establecerá otro orden, diferente del pasado, del cual le llevó a ese bloqueo.


Toda patología es una pérdida de adecuación con la armonía del Cielo/Tierra. Es una desarmonía interna que se instala y que impide a la persona poder continuar y adaptarse a los cambios y transformaciones.


El uso de la aguja introduce un nuevo elemento. Un actor en el centro de los cuatro Xiang. Una nueva fuerza se sitúa en el cruce de los dos ejes. La Aguja guiada por la mano del terapeuta penetra en el cuerpo del paciente y va al encuentro de sus soplos vitales o energías.


La Aguja es el quinto elemento en el centro de los cuatro Xiang.


La Aguja va a transferir al paciente aquello que ha sido elaborado en el terapeuta. Los soplos del paciente serán reequilibrados mediante la implantación de la aguja en el punto adecuado.

Ese punto, elegido por el terapeuta, corresponde al momento y a las circunstancias que el paciente describe. Es el punto adecuado, oportuno en ese momento y en esas circunstancias.

Este descanso profesional con los pacientes al que estamos sometidos por el coronavirus, es una invitación para retomar el trabajo interno, ya sea a través del estudio, de la meditación, la práctica del Qi Gong u otro, reencontrarse con nosotros mismos nos va a permitir avanzar en nuestra terapéutica.


Personalmente, el estudio del Ji Jing a través de las técnicas taoístas aprendidas con mi maestra Miansheng y maestros como Mathieu Noel y a través de la lectura de Michel Vinogradoff, el ejercicio del Qi Gong y sobre todo, el silencio que en estos momentos me rodea, llenan mi espíritu de alegría y esperanza.


"Recordemos que es en el silencio del paciente y del terapeuta que la magia de la aguja actúa"

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